lunes, 5 de enero de 2015

Guido Girardi es un corrupto

Las acusaciones de “malas prácticas” contra el senador PPD Guido Girardi, presentadas por el precandidato presidencial Andrés Velasco siguen dando de qué hablar. Y qué decir acerca de su irresponsable declaración (abril de 2009) de que la Gripe AH1N1 en Chile: “fácilmente podría dejar 100 mil muertes”, causando el pánico ciudadano.. Que haría primar en él aquellos valores republicanos fundamentales como la sobriedad, el decoro en el ejercicio del cargo, la ponderación y la prudencia.

Los antecedentes eran claros. Pero pese a ellos, como muchos, quise creer que el cargo produciría transformaciones esenciales en la persona. Les dio sándwiches a los “jóvenes combatientes”. Dialogaba con ellos. Los acompañaba. Guido Girardi se vio envuelto en un nuevo escándalo político, tras su controvertida participación en el denominado caso Spiniak. Leer más en la columna: Guido Girardi es primo de Lavin Por eso, cuando en 1997, queda grave tras un choque automovilístico cuenta con el apoyo de muchas personas.En 2010, presenta un aborto terapéutico inexistente, y su delfín Daniel Farcas es acusado en el escándalo de la becas Valech de la Uniacc Y, justo ahora, en plena crisis de ideas y de acciones de la Concertación, se decide nombrar en uno de los cargos políticos más importantes al gran iluminado de los calcetines rojos, Guido Girardi Lavín.

Básicamente, por un acuerdo cupular, tan característico en estos tiempos de democracia y consensos, entre partidos de su coalición. ¿cómo es posible que en nuestro país se permita un continuado ascenso al poder de un político tan controvertido como Guido Girardi?. La primera cualidad por la cual un político debe luchar es la honestidad, es decir, la ausencia de contradicciones y discrepancias entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace. Y no solo se debe ser honesto sino que parecerlo. La segunda cualidad que debe poseer un buen político es poseer una mente trabajada en la rigurosidad del saber y de hacer las preguntas correctas. Por lo tanto, sin convicciones no hay visiones y no hay identidad. Así, la persona obtiene un reconocimiento implícito por parte de los demás, es decir, pasa a ser reconocida como una persona honorable. Y el que pierde es el Senado que rebajará aún más la evaluación pública.

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